A 912 días

Se cumplen nada más y nada menos novecientos doce días del evento deportivo más importante de la historia, el 9 de diciembre de 2018, y muy de a poco los protagonistas e hinchas van tomando conciencia de lo que sucedió esa noche única de Madrid.

Vos y yo sabemos lo que sentimos, lo que nos pasó ese 9 de diciembre de 2018, ahí, ante los ojos de todo el mundo. No fue un sueño, no fue casualidad. Pasó. Nos pasó a nosotros y les pasó a ellos.

En retrospectiva, parece que no sabemos darle dimensión: una final, de Copa Libertadores, contra Boca, ¡en el Santiago Bernabéu! Dos ídolos en los bancos de suplentes, hinchada de amos equipos, dos planteles realmente muy fuertes. Parece una hazaña, pero es más que eso. Mucho más. No nos damos cuenta, pero los goles de Pratto, Quintero y el Pity Martínez van a ser vistos y gritados y llorados y celebrados hasta que el ser humano ya no habite esta vida. No existe algo igual, y tampoco se va a poder generar otra vez: todo fue perfecto.

Quizá un poco pierde su tamaño, pero ese River se llevó por delante a todo y a todos; como dicen algunos sin cumplirlo, River en esa Copa jugó contra todos: tumbó al campeón local, eliminó al campeón de la Sudamericana, revirtió la serie frente al campeón de América y le ganó en la final a su máximo rival. Ese equipo, que salía con Armani; Montiel, Maidana, Pinola, Casco; Nacho Fernández, Palacios, Enzo Pérez, el Pity Martínez; Pratto y Borré, y en el banco tenía héroes como Ponzio, Martínez Quarta, Mayada y Quintero, todos comandados por Gallardo, es el mejor campeón de América de la historia. Muchos van a decir que no, pero lo es. El tiempo lo pondrá en su lugar. Se llevó por delante a los mejores equipos del continente con un plantel lleno de jugadores de Selección y en la final ganó el partido más importante de la historia.

No dimensionarlo a veces da culpa, porque habría que agradecer cada día a cada uno de los protagonistas: agradecer lo que vivimos, agradecer cómo lo vivimos, agradecer el esfuerzo impagable que hicieron, agradecer que podremos contárselo a nuestros nietos para que ellos se lo cuenten a los suyos y ellos molesten a sus amigos perdedores y a sus nietos. Es un ejercicio que yo no hago pero siempre siento que debería hacer mucho más: agradecer ser de River.

Esto es River. Ganar y seguir ganando; que cada victoria sea para agigantar el hambre por otra más grande, más significativa. Permitámonos decir que más grande que lo que sucedió hace 912 días no habrá jamás. Seguimos y seguiremos en busca de más campeonatos y más copas, pero la más importante, la que paralizó al mundo, por la que todos regalarían hasta lo que no tienen descansa en Núñez.

Van a querer bajarle el precio. De todos lados. Van a querer tener revanchas que no existen; River va a perder, y te lo van a querer vender como equivalente. Ya pasó y va a seguir pasando, pero en el fondo todos notamos que es solo otra forma de expresar su tristeza por haber caído ante el club Más Grande de América. Todo el mundo lo va a querer minimizarlo, o igualarlo, o dejarlo de lado: que lo intenten. Vos y yo sabemos lo que sentimos.

Joaquín Falcone

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