Carrascal y una deuda que depende de él

El colombiano tiene suficientes condiciones técnicas para justificar su estadía en River, pero necesita interpretar por dónde pasa el juego y ser inteligente en la toma de decisiones. ¿Puede revertir su imagen?

Las condiciones técnicas de Jorge Carrascal están fuera de discusión. Es un jugador con un talento fácilmente reconocible desde una tribuna, tal como alguna vez expresó Marcelo Gallardo, pero está claro que el colombiano está en deuda. Y, es justo mencionarlo, él lo sabe.

Más allá de que llegó a principios de 2019 desde Karpaty Lviv, un club menor de Ucrania, no logró encontrar la regularidad que tanto el técnico como sus compañeros e hinchas esperan de acuerdo a sus cualidades. Puede marcar la diferencia en los últimos metros, sacarse un rival de encima con muchísima naturalidad y poner pases entre líneas. Sin embargo, ese abanico de variantes y posibilidades aparecen en cuentagotas. Como si fuera poco, quedan empañadas por los errores no forzados que comete con una frecuencia alarmante, displicente en determinadas situaciones.

Video: ESPN

Si bien durante varios partidos de este semestre dio algunas señales positivas y demostró que puede despegar, invitando a darle un nuevo voto de confianza, Carrascal todavía sigue cometiendo fallas inexplicables y pierde el balón en lugares donde le causa dificultades al equipo. Por momentos transmite una versión de alguien que disfruta del fútbol como si estuviera en un picado de barrio, ajeno a las responsabilidades que conlleva la alta competencia a nivel profesional.

Para encontrar la mejor versión de Carrascal es clave verlo cerca del área rival, la zona donde realmente puede ofrecerle a River las soluciones que se necesitan en los partidos más complejos. No solo por sus condiciones desequilibrantes, sino también porque una eventual pérdida del balón no genera daño en el retroceso del equipo. Más allá de que colabora con la recuperación, al punto tal de que tiene cuatro amarillas en la Liga Profesional porque intenta ayudar en la marca y exhibe la cuota de compromiso ausente en otros momentos, no está habituado al ida y vuelta. Tampoco tiene una función fija, debido a que el DT puede utilizarlo como delantero, mediapunta, extremo e incluso mediocampista interno.

Video: Grego Born 11

Independientemente del punto de partida que tenga en el campo de juego, Carrascal debe tomar decisiones más acertadas. Justamente en eso trabaja Gallardo para que el colombiano empiece a consolidarse definitivamente. Ya no existe ningún tipo de excusa para el jugador de 23 años porque pasó el proceso lógico de adaptación a las exigencias de River y el siempre competitivo fútbol argentino, donde ni siquiera el equipo más limitado regala un metro en su campo.

Si Carrascal logra comprender por dónde pasa el juego y disminuye el margen de error, River tendrá la posibilidad de hallar un refuerzo dentro del plantel. Para eso necesita interpretar mejor cada momento: saber en qué sitio debe tener la pelota, en qué circunstancia encarar y cuándo desprenderse del balón para darle fluidez el juego del equipo. Ésa es la sintonía a la que debe acoplarse, con la premisa de encontrar precisión en velocidad para desacomodar las estructuras rivales, generalmente preparadas para recortarle espacios a River, recuperar la pelota y salir rápido de contragolpe o al menos destruirle su circuito ofensivo.

Carrascal tiene características para justificar el honor de lucir la camiseta número 10 de River, pero toma decisiones impropias de un jugador que ostenta semejante privilegio. De él depende que su enorme potencial se transforme en la pieza desequilibrante que requiere Gallardo luego de sufrir las bajas de Nacho Fernández, Exequiel Palacios y Juan Fernando Quintero, quienes le brindaban ciertas garantías a lo largo de cada semestre.

Aunque hoy divide aguas, da la sensación de que la mayor parte de las esperanzas que muchos hinchas depositan en Carrascal tienen como soporte la capacidad de Gallardo para lograr que el colombiano explote. La gente necesita aferrarse a esa ilusión, incluso aquellos que estamos resignados a ver una interminable versión irregular de este joven con un gran talento desaprovechado. Por más que el Muñeco lo aconseje y trabaje sobre él, revertir la deuda depende pura y exclusivamente de Carrascal.

Germán Balcarce
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