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miércoles, enero 26, 2022

ARIEL ORTEGA: MAGIA DE POTRERO

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Artista del engaño y amigo del buen fútbol, simple y de una gambeta.

Ariel Arnaldo Ortega es un jugador distinto, especial. De pibe, cuando jugaba en la canchita de su barrio en Ledesma, Jujuy, demostró características únicas a la hora de pisar un campo de juego. Ya sea una pisada, un amague o un golazo, de esos que te dejan con la boca abierta. No importa lo que hiciera el Burrito siempre fue fiel a la pelota y cada contacto con ella era para emocionarse.

El jujeño debutó en la Primera de River el 14 de diciembre de 1991, con Daniel Passarella como entrenador, jugando los últimos cinco minutos en la victoria 1-0 sobre Platense.  Ese mismo año, el Burrito ganaría su primer título: el torneo Apertura de 1991.  Su primer gol con la camiseta riverplatense lo marcó el 5 de julio de 1993, contra Quilmes, en el triunfo por 3 a 1, y en ese campeonato Apertura sumaría su segundo título con la banda roja.

Ortega integró además una generación de futbolistas que lo ganó todo a nivel local y se consagró como ídolo en el ‘94 en un clásico contra Boca en la Bombonera, en el que jugó uno de los mejores partidos de su carrera. Hizo un desparramo de rivales difícil de ignorar, un gol y quebró una racha negativa de ocho años sin éxitos de River como visitante en un Superclásico.

Esa temporada Ortega ganaría su tercer título oficial con el equipo de Núñez. El broche de oro de ese primer ciclo del Burrito en el Millonario fue la obtención de la Copa Libertadores en el ´96, utilizando la emblemática número 10 y dejando un recuerdo imborrable en el corazón del hincha.

Tras jugar en el fútbol europeo, volvió a River en el año 2000 para reforzar el ataque Millonario que en ese entonces ya contaba con Pablo Aimar, Javier Saviola, Juan Pablo Ángel, Andrés D´Alessandro y Fernando Cavenaghi entre sus filas. El Burrito ganó un nuevo torneo local de la mano de Américo Gallego en 2002 y llegó a meter 4 goles en un solo partido, contra Unión de Santa Fe.

Todavía había tela para cortar y trucos por descubrir, para un futbolista que representaba a la perfección el fútbol histórico de River, resumido en un enganche y una gambeta.

Su tercera etapa en el Millonario comenzó en 2006 y compartió equipo con otro ídolo del club, Marcelo Gallardo. Allí volvió en la goleada 5-0 frente a San Lorenzo, ya sin la 10 en la espalda, pero haciendo una notable anotación de “emboquillada” ante el arquero Sebastián Saja, para que explote El Monumental.

Ortega era dueño de un talento que sobresalía a pesar de todas las ventajas que daba en el aspecto extra futbolístico. Sus problemas personales, que intentó tratar un par de veces a lo largo de su carrera, hicieron que lo separaran del plantel.

Entre varias idas y vueltas, regresó en 2008, con Diego Simeone como técnico, y fue decisivo para que River ganara el Clausura de ese año.

Cerró definitivamente su historia el 13 de julio del 2013. En la cancha de River lo acompañaron amigos, ídolos, su familia y miles de hinchas. Aquella noche fue emocionante, el estadio Monumental repleto para despedirlo, abrazarlo y darle las gracias. Digna despedida para uno de Los Más Grandes que alguna vez dijo que “River es amor de madre y la mamá no se cambia por nada”.

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