
"Me tenía que tomar dos vasos de vino para irme a dormir"
Martín Nimo
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Augusto Batalla debutó oficialmente en la Primera de River el 2 de abril de 2016, en la derrota del Millonario ante Patronato en condición de visitante por 2 a 1. Poco tiempo después, el jóven arquero asumió la titularidad tras la salida de Marcelo Barovero, bajo las órdenes de Marcelo Gallardo. Sin embargo, su paso por el arco del Más Grande no fue lo que se esperaba.
Batalla generó altas expectativas desde su paso por las inferiores del club, incluso, contado por él mismo, el Real Madrid quiso llevarselo, pero el arquero eligió quedarse en River. En su paso por el arco Millonario, Augusto cometió algunos errores en partidos importantes y no fue tan regular en su rendimiento. Es por esto, que desde River decidieron cederlo a préstamo a Atlético Tucumán. Después de eso, el arquero pasó por: Tigre, Unión La Calera, O'Higgins, San Lorenzo, Granada y Rayo Vallecano, su actual club.
Las declaraciones de Batalla
En una charla con El Chiringuito de España, el ex arquero de River contó lo mal que la pasó tras su paso por el arco del Millonario: "En mí, en mi persona, estaba totalmente deprimido, no tenía ganas de salir, no tenía ganas de ir a entrenar, no tenía ganas de relacionarme con nadie. Cuando era pequeño me vino a buscar el Madrid. Decidí quedarme en River porque estaba para debutar. Soñaba con una etapa espectacular y poder crecer. Y no lo logré, yo creo que por eso digo que fracasé, porque eran mis propios objetivos y no los pude cumplir."
"Uno empieza a hacerse mucho más ermitaño, mucho más cerrado. Después, me costaba mucho dormir, entonces empezás a recurrir... porque tenés que dormir, sos deportista, si no dormís, no funcionás. Empezás a recurrir a tomar alguna pastilla relajante para dormir, tuve una época donde por ahí tenía veinte años y me tenía que tomar dos vasos de vino para irme a dormir. No es normal que un chico de veinte años pase por esas cosas. Entonces, empezás a hacer cosas mal que al otro día te van pesando, te van pesando. Dormiste mal, descansaste mal, no tenés ganas. Es como una rosca, una rueda que es difícil de parar. Y esas son las pequeñas cosas malas que van deteriorando tu rendimiento deportivo, tu fase como persona, como amigo, como hermano, como hijo. Está bueno siempre lanzar una cuerda y tratar de agarrarla."
Su paso por el fútbol chileno
"Hay un momento clave de mi vida, que es cuando yo me voy a préstamo a Chile y me encuentro que hacía un año era el arquero de River, una de las máximas promesas, proyectos del club. Y un año después estaba en un club en Chile solo, un club que estaba en nacimiento, un club super pequeño y me encuentro solo ahí y digo: ‘¿Qué pasó desde la cima de la montaña hasta donde llegué? ¿Qué fue lo que pasó?’ Empezás a recapitular, empezás a ver un montón de cosas y ahí es cuando dije: ‘No, esto hay que cambiarlo’. No es lo que quiero yo para mi vida, sacando lo deportivo. Y ahí fue cuando dije: ‘Bueno, vamos a buscar ayuda profesional’,
Fui al psicólogo, sigo yendo al psicólogo. Y mi psicólogo fue la persona que realmente me pudo sacar de ahí. No salí solo. Salí con un kinesiólogo, con un preparador físico muy amigo mío, que me ayudaron, con ayuda de un entrenador arquero, con ayuda de mi psicólogo por sobre todas las cosas. Con el acompañamiento de mi pareja. No se sale solo, solo no se sale. Después de muchos años, creo que deportivamente me he levantado, personalmente he crecido un montón y ese camino estoy feliz de haberlo transitado”.




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