Los más Grandes de River: Norberto "Beto" Alonso

Zurdo, talentoso y goleador: el representante del hincha dentro de la cancha. Hoy en "Los más grandes" recordamos a Norberto Alonso, un ídolo.

Los más grandes 15/10/2020 Redacción Redacción
Capitán Beto

Nacido en la ciudad de Vicente López, pero criado en la localidad bonaerense de Los Polvorines, Norberto Alonso llegó a River de niño, tenía apenas nueve años. Un jugador que organizaba al equipo, lo hacía jugar, marcaba goles y además representaba al hincha dentro del campo de juego. Sin dudas un símbolo riverplatense, un mago con la pelota en los pies, uno de esos jugadores que cada vez que tocan el balón hace que te levantes del asiento, porque sabés que algo van a inventar.

El Beto conquistó siete torneos locales, la primera Copa Libertadores en la historia del club en 1986 y el único campeonato del mundo. Aportó 160 goles en 420 partidos en el Millonario, una verdadera bestia. Probablemente, sus tantos más recordados en Núñez, hayan sido los dos que le hizo a Boca en La Bombonera en el 86, el día de la pelota naranja y la vuelta olímpica. Fue el “10” del equipo que dirigía Ángel Labruna, que cortó la racha de 18 años sin títulos en 1975. Alonso era la primera guitarra de un conjunto que brillaba de la mano de su director de orquesta y prócer Millonario, Labruna.

El gol de Alzamendi para ganar la Intercontinental, gracias a la avivada del Beto.

 Sin embargo, la huella principal que dejó el Beto en River fue la elegancia de su juego, porque el estilo de su zurda reflejaba a la perfección el gusto futbolístico del tradicional paladar de la institución. Además, Alonso sólo se sacó la Banda roja dos veces en su carrera y por poco tiempo: en la temporada 76/77, cuando fue vendido al Olympique de Marsella, y en el 82/83, cuando se tuvo que ir a Vélez porque el entrenador Alfredo Di Stefano, otro símbolo Millonario, no lo tuvo en cuenta.

Un futbolista que desde el primer minuto demostró sus cualidades de conductor, de jugador inteligente con la pelota y sin ella, dueño de una pegada magistral con la cual, por ejemplo, convirtió 43 de los 50 penales que ejecutó.

 Un 13 de junio de 1987, el mejor número 10 en la historia del Millonario, como todo ídolo, tuvo su despedida. Fue el primero en tener su partido homenaje y quedar en la historia eterna de la institución. Una tarde nostálgica, de fiesta inolvidable. Más de 70.000 hinchas asistieron al Monumental, para despedir a aquel mago que los hacía delirar domingo a domingo con sus jugadas mágicas, esas que nunca más iban a volver a ver. «Gracias a Dios por haberme tirado en River», dijo el ídolo finalizado el partido. Aquella tarde quedará en el recuerdo de todos los que la vivieron.

La cargada del Beto Alonso a Boca recordando su histórico gol

Para concluir una de sus tantas frases: «Es más fácil triunfar en Boca que en River. Corriendo y transpirando te podés ganar a su hinchada. Los de Núñez son más exigentes por la historia que tiene el club».

Un tipo que prometió que jamás traicionaría a la pelota y que siempre la trataría con cariño. Promesa más que cumplida capitán.

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