¿POR QUÉ LABRUNA?

Hoy se celebra el día internacional del hincha de River, en honor al nacimiento de Labruna. ¿Pero por qué él?

Editoriales 28/09/2020 Redacción Redacción
Ángel y su equipo.

El 28 de septiembre es el día del hincha de River. Y ese día no es casual: es el nacimiento de Ángel Amadeo Labruna, el feo, el viejo, que hoy cumpliría 102 años. Son pocos los que hoy pueden decir que lo vieron jugar. Algunos más son los que lo vieron dirigir al más grande, y seguramente otros (por cuestiones generacionales) no lo vieron en ninguna de las dos funciones. Sin embargo todos sabemos perfectamente quién y qué es Labruna.

Decir Labruna es decir River, y viceversa. Soy un ferviente defensor de la frase que dice que "el club está por encima de los nombres". Pero Labruna me hace repensarla un poco. Sin River, Labruna no sería lo que fue. Pero sin Labruna, River tampoco. Toda una vida al lado de River. Un sentimiento arraigado como pocos. “Cuando me fui de River llegué a creer que se terminaba el mundo. Si hasta me quise pegar un tiro. Anduve como un loco toda la noche. Salí a dar vueltas y vueltas. No quería volver a casa. Después vino Talleres y seguía pensando en River”, dijo al dejar de ser DT del club en 1981. Y no era para la tribuna la frase.

Ángel Labruna ganó 16 títulos como jugador, le metió 16 goles a Boca (al que lo tenía de hijo por goles y por resultados obtenitos), ganó 6 títulos como DT. Participó desde adentro de la cancha o en el banco de dos de los tres tricampeonatos que tiene River. Por ende la historia de River sin Labruna sería otra. Y la de Labruna también.

Pero todas estas cuestiones estadísticas ya las leímos en todos lados, por supuesto también en este medio. Y me puse a pensar por qué no puedo poner a River por encima de Labruna (tampoco al revés, claro). Y la respuesta es porque Labruna además de ser River, es todos nosotros.

"Si tuviera que elegir entre River y mi vida, elijo River. Porque River es mi vida". Esa frase describe perfectamente por qué Labruna es todos nosotros. Somos capaces de todo por River. Nos cambia el ánimo para bien o para mal, sufrimos y gozamos.

Labruna odiaba a Boca (como lógico folklore del fútbol), igual que nosotros. Era su rival y lo chicaneaba siempre que podía. Lo tenía presente. Igual que nosotros. Nos necesitamos con Boca como ellos a nosotros. Son nuestro faro de todo lo que no queremos ser, y Labruna lo sabía y lo dejaba de manifiesto. El paladar riverplatense es el paladar de Labruna y es el que todos nosotros tenemos. Jugar bien es una necesidad.

Hincha de River desde la cuna, llevaba los colores del más grande siempre. Y si no podía los hacía poner en una corbata. ¿O acaso vos no lo hacés? ¿No lo hacés siempre que tenés la oportunidad de ponerte algo del Millo o al menos combinar sus colores?

Si Labruna no hubiera sido jugador de fútbol, sin dudas sería uno más de nosotros en la tribuna, yendo a la cancha, parando con sus amigos previamente. Viviendo el partido a su manera, con nervios, con ansiedad, cantando, disfrutando, puteando.... Labruna es River, River es todos nosotros, y por ende, Labruna es todos y cada uno de nosotros. !Feliz día!

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